
Este día era como cualquier otro. Un día ajetreado y lleno de compromisos en el trabajo. Así que me levanté rápidamente en cuanto sonó el despertador; al contrario del estado de adormecimiento y vaguería de otros días.
Raudo abandono la cama y voy directo al baño; una ducha rápida, vestirse y a tomar el autobús para llegar a la oficina a primerísima hora.
Me quitó el pijama (mi favorito con dibujos del Diablo de Tasmania; muy masculino, por supuesto), mis boxer y directo a "la ducha". La verdad es que nunca acierto con la temperatura del agua y soy un autentico espectáculo en la misma. Por suerte no había nadie para escucharme...
... Al menos hasta hoy.
Esta mañana era muy diferente. Alguien había conseguido sorprenderme mientras el agua cubría todo mi cuerpo. Era ella... Y llevaba únicamente puesta una camiseta negra y blanca.
No dejamos de mirarnos, con miradas nuevas; con miradas profundas; con miradas...
Yo apenas me daba cuenta de lo poco que llevaba encima, hasta el momento que ese pensamiento, totalmente lleno de vergüenza, cruzó mi mente. Y ella... lo notó. Tal vez fue el momento por el que se dio cuenta que también quería despojarse de la ropa pesada y opresora.
Dejó caer la camiseta al suelo en un segundo, mientras cada segundo para mí era a cámara lenta. Sus braguitas también acabaron fuera de ella, para mostrar su cuerpo todo desnudo. Frente a frente... Dos cuerpos desnudos... Y una mirada...
Creo que en ningún momento se dijo palabra alguna, pero nuestros cuerpos expresaron lo que las palabras jamás podrán.
Y desde aquel momento, ella siempre me sorprende en la ducha. No sabría explicarlo, pero son los momentos más especiales que he sentido. Y con un beso quiero expresárselo...
Postdata: No hará falta explicar o detallar que aquél día llegue muy tarde al trabajo. Add to Cart
2 comentarios:
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Prometo una segunda parte...
Más "fenomenal" y con más detalles.
Besos Eva ;)
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