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sábado, 28 de junio de 2008

Dos colores...



" Como en una gran película, la vida puede ser muchas veces en dos colores. Blanco y Negro. Vivirla es disfrutar de cada escena y actores que aparecen en ella. "



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viernes, 27 de junio de 2008

Dos caminos



The Road not Taken

Robert Frost

Two roads diverged in a yellow wood,
And sorry I could not travel both
And be one traveler, long I stood
And looked down one as far as I could
To where it bent in the undergrowth;

Then took the other, as just as fair
And having perhaps the better claim,
Because it was grassy and wanted wear;
Though as for that, the passing there
Had worn them really about the same,

And both that morning equally lay
In leaves no step had trodden black
Oh, I kept the first for another day!
Yet knowing how way leads on to way,
I doubted if I should ever come back.

I shall be telling this with a sigh
Somewhere ages and ages hence:
two roads diverged in a wood, and I --
I took the one less traveled by,
And that has made all the difference.

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Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,
Y aún sintiendolo, no podia viajar por los dos
Siendo un viajero solitario, un largo tiempo estuve de pie
Mirando uno de ellos tan lejos como podía
Hasta donde se perdía en la espesura;

Entonces tomé el otro, dignamente,
Y habiendo tomado quizás la elección acertada,
Pues era tupido y necesitaba uso;
Aunque en cuanto a lo que vi allí
Hubiera elegido cualquiera de los dos.

Y ambos esa mañana parecian iguales,
con hojas que ningún paso había manchado de sombra.
!Oh, y dejé el primero para otro día!
Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante, 
dudé si habría de volver alguna vez.

Estaré diciendo esto con un suspiro
en algún lugar y hacia la eternidad
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo...
yo tomé aquel que era el menos transitado,
y eso ha hecho toda la diferencia.





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lunes, 23 de junio de 2008

¿Dónde?

- ¿Sabes dónde estamos hoy?

- Pues la verdad es que no estoy segura. Y lo único que podría confirmar es que estás a punto de decírmelo. ¿A que sí?

- La verdad es yo tampoco sabría decírtelo con certeza. Sé que hemos llegado caminado, juntos. Y el lugar parece conocido para mí. Déjame recordar...

- Entonces... nos hemos perdido. Definitivamente.

- Seguro que no. Y aunque fuera así... ¿Cual sería el problema? ¿No confías en mí?

- Claro que confío en ti.

- Entonces te explicaré donde estamos, o al menos como hemos llegado aquí.


Después de que la noche cayera, comenzamos a caminar. Uno junto al otro. Prácticamente sin rumbo o destino en la mente. La verdad es que era como otras veces, aunque, no sabría explicártelo, había algo diferente esta vez. No sé si era el lugar, el pequeño rumor que no dejábamos de escuchar a nuestro lado, o hasta la intermitente luz que nos cegaba en cada paso. Aunque creo que has sido muchas más cosas las que nos han llevado hasta aquí...

- ¿Pero entonces...? ¿Que lugar es este?

¿Lugar? ¿Importa? Nos iluminan las estrellas y la luz de la ciudad... Solo hay un cielo infinito sobre nosotros. Lleno de mundos y galaxias. Un cielo por descubrir... y llenar de pensamientos. De momentos e instantes. De bellos "accidentes"...

Con algo tan "fenomenal" encima de nosotros... todo lo que pueda ocurrir aquí abajo... también me va a "encantar".
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domingo, 22 de junio de 2008

Una mañana...




Este día era como cualquier otro. Un día ajetreado y lleno de compromisos en el trabajo. Así que me levanté rápidamente en cuanto sonó el despertador; al contrario del estado de adormecimiento y vaguería de otros días.
Raudo abandono la cama y voy directo al baño; una ducha rápida, vestirse y a tomar el autobús para llegar a la oficina a primerísima hora.
Me quitó el pijama (mi favorito con dibujos del Diablo de Tasmania; muy masculino, por supuesto), mis boxer y directo a "la ducha". La verdad es que nunca acierto con la temperatura del agua y soy un autentico espectáculo en la misma. Por suerte no había nadie para escucharme...

... Al menos hasta hoy.

Esta mañana era muy diferente. Alguien había conseguido sorprenderme mientras el agua cubría todo mi cuerpo. Era ella... Y llevaba únicamente puesta una camiseta negra y blanca.
No dejamos de mirarnos, con miradas nuevas; con miradas profundas; con miradas...
Yo apenas me daba cuenta de lo poco que llevaba encima, hasta el momento que ese pensamiento, totalmente lleno de vergüenza, cruzó mi mente. Y ella... lo notó. Tal vez fue el momento por el que se dio cuenta que también quería despojarse de la ropa pesada y opresora.
Dejó caer la camiseta al suelo en un segundo, mientras cada segundo para mí era a cámara lenta. Sus braguitas también acabaron fuera de ella, para mostrar su cuerpo todo desnudo. Frente a frente... Dos cuerpos desnudos... Y una mirada...

Creo que en ningún momento se dijo palabra alguna, pero nuestros cuerpos expresaron lo que las palabras jamás podrán.

Y desde aquel momento, ella siempre me sorprende en la ducha. No sabría explicarlo, pero son los momentos más especiales que he sentido. Y con un beso quiero expresárselo...



Postdata: No hará falta explicar o detallar que aquél día llegue muy tarde al trabajo.
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viernes, 20 de junio de 2008

Una noche... y un instante.



Que grandeza es descubrirte esta noche. Tan maravillosa y elegante sobre todos. Iluminando nuestros cuerpos... ayudando a vernos uno al otro.

Y que difícil es encontrarte; a cada paso que damos en la noche, estás en un sitio diferente. Sobre un puente, unas ruinas o un árbol que deja únicamente atisbar parte de tu belleza.
Pero contemplarte es llenarse de ti, es verse a uno mismo. Ver miedos, temores o dudas; ver también ilusión, alegría y una sonrisa enorme.

Solo deseo poder verte más noches y que puedas acercarte mucho más. En cada fase y en cada instante. Tanto como para sentirnos muy cerca de ti...





Los instantes como las noches son casi únicos...
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martes, 17 de junio de 2008



Son miles de ellos; rayos de luz que atraviesan las nubes. Cruzan tu espacio mas allá de donde la vista te deja divisar. Se introducen por las hendiduras de una ventana, a través de un orificio en una pared, por donde menos lo imaginas...

Y al final para qué...
Para señalar a una persona. Un ser que se cruza en su camino y que antes no podias ver. Alguien que por casualidades de una caprichosa vida está en el momento adecuado y el lugar idóneo.
Puede que unicamente solo distingas una silueta y no esté todo lo claro y nítido que te gustaria.

Al final todo da lo mismo... Caprichosos rayos de luz y su destino...
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lunes, 16 de junio de 2008

El Amor y La Locura

Este cuento es para las dos personas que me han aguantado esta tarde... !Que paciencia!

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre tan loca, les propuso: ¿Jugamos a las escondidas?

La Intriga levantó la ceja intrigada, y la curiosidad, sin poder contenerse, preguntó: ¿A las escondidas? ¿Cómo es eso?

Es un juego, explicó la Locura, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón. Mientras tanto ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre ocupará entonces mi lugar para continuar así el juego.

El Entusiasmo bailó secundado de la Euforia, la Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Duda, e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, la Verdad prefirió no esconderse, ¿para qué?, si al final siempre la hallaban.

La Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la Cobardía prefirió no arriesgarse.

Uno, dos, tres … comenzó a contar la Locura.

La primera en esconderse fue la Pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino.

La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino, ideal para la Belleza; que si el vuelo de la mariposa, lo mejor para la Voluptuosidad; que si una rendija de un árbol, ideal para la Timidez; que si la ráfaga del viento, magnífico para la Libertad. Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol.

El Egoísmo encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo…pero sólo para El.

La Mentira se escondió en el fondo de los Océanos, mientras la realidad se escondió detrás del arco iris y la Pasión y el Deseo dentro de los Volcanes.

El Olvido… se me olvidó donde se escondió, pero eso no es lo importante. Cuando la Locura contaba 999,999, el Amor no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.

Un millón... contó la Locura y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la Pereza, a tres pasos de una piedra.

Después se escuchó a la Fe discutiendo con Dios en el cielo sobre la Teología;y a la Pasión y el Deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el Triunfo.

Al Egoísmo no tuvo ni qué buscarlo, solito salió disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la Belleza, y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin decidir de qué lado esconderse.

Así fue encontrando a todos. Al Talento entre la hierba fresca, a la Angustia en una oscura cueva, a la Mentira detrás del arco iris… (mentira!, si ella estaba en el fondo del Océano) y hasta el Olvido, que ya había olvidado que estaban jugando a las escondidas.

Pero…el Amor no aparecía por ningún sitio.

La Locura buscó detrás de cada árbol, en cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas... y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las rosas. Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó: las espinas habían herido los ojos del Amor. La Locura no sabía qué hacer para disculparse. Lloró, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la Tierra, el AMOR es ciego y la LOCURA siempre lo acompaña.
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viernes, 13 de junio de 2008